EDUARDO PLANCHART LICEA

“Equilibrio, ruptura, tensiones visuales y simbólicas que aspiran al centro, al encuentro de la armonía perdida, es una de las búsquedas que se manifiestan en la obra de Gisela Romero, determinando la sintaxis plástica que la caracteriza. La heterogeneidad técnica y de materiales se enlazan en un discurso visual lleno de connotaciones alquímicas y mandálicas. Así, el cobre,

la madera, el plomo, el fuego, la mordedura del ácido, lo gestual, lo geométrico nos enfrentan a una propuesta que transforma el azar en belleza…

Gisela Romero transforma los elementos estéticos en metáforas plásticas que hacen referencia a la dialéctica propia de las culturas dualizadas como judeo-cristiana entre la materia y el espíritu, el bien y el mal. Ante este conflicto crea una belleza delatadora de la caída y del renacer del alma, que intenta hacer florecer la materia al confrontarse al espectador…”

Eduardo Planchart Licea, 1994

PERIÓDICO EL GLOBO, 26 marzo 1994

Exposición “Sistemas”, Galería Namia Mondolfi, Caracas, 1994

JUAN CARLOS PALENZUELA

“Una singular exposición tiene lugar alrededor del dibujo, el acto de dibujar, la amplitud del concepto dibujo y las mixturas y posibilidades del dibujo. Un grupo de artista se reúne y decide  exponer nociones de dibujo contemporáneo.

Gisela Romero  trabaja con asfalto  y telas para manifestar que el dibujo ya no es boceto, imagen íntima o frágil papel. En su caso gigantescas gotas hacen formas, alguna frase interminable  y la línea del dibujo. Su texto es para ver y para leer. “Un corazón en caída lucha por no profanarse”. “La oscura embestida no deja espacio para respirar”. “Urge la libertad”.  Algo pone en peligro  la prerrogativa del artista. Las gotas de tinta son monumentales y allí hay un mensaje de angustia. La mancha de pintura, el monotipo, son distintivos del fraseo de Romero. Todo lo que podría pensarse para el mínimo espacio, aquí es propuesto para la escala mural y ello marca la pauta  de esta exposición…”

Juan Carlos Palenzuela, 2005

Formas Visuales, El Universal, 31 octubre 2005

Exposición “Trece Instrumentos de Dibujo”, Centro Cultural CorpBanca, Caracas, 2005

KATHERINE CHACÓN

“La obra que Gisela Romero viene desarrollando desde hace años se instala

en una constante búsqueda de las tensiones generadas por conceptos y formas opuestas. Podríamos decir que el gran tema de Romero es la dualidad y las tensiones –conceptuales, formales, poéticas- que origina el enfrentamiento de signos contrarios. La riqueza tanto semántica como imaginativa surgida de la convivencia de sentidos y contrasentidos, es aprovechada por la artista para acceder a un estadio poético, donde el concepto –y su opuesto- pasan a ser

una atmósfera, imagen autónoma, ámbito interior.

Desde 1999 la artista introduce escritos en sus obras, tratando de establecer también por esta vía un diálogo de opuestos entre ambas formas de expresión.

Las obras que hoy nos presenta Gisela Romero engloban parte de estas indagaciones en torno a la fuerza generatriz de la confrontación…a través del uso de técnicas manuales y digitales, en una rico tejido de técnicas que se mezclan y entresacan para crear una imagen densa y dual también plásticamente…”

Katherine Chacón, 2002

Texto para catálogo ARCO – Cutting Edge,

Participación en ARCO con Galería 39, Madrid, febrero 2002

FEDERICA PALOMERO

“…Para expresar esta búsqueda de equilibrio entre lo material y lo espiritual, Gisela Romero divide su obra en dos campos de color dominantes: el rojo y el verde, colores complementarios. Asimismo, estampa sobre la superficie del “Billete” unos sellos circulares de color verde inspirados en la Heráldica de los Medici, que para ella simbolizan lo espiritual. El lenguaje contemporáneo al que recurre la artista para evocar al Mecenazgo en su dimensión histórica subraya la vigencia de éste hoy día, a la vez que la necesidad de replantearlo en términos acordes a nuestros tiempos, en los cuales la libertad del artista es un valor inalienable, como lo afirma Mario Vargas Llosa: ”El creador debe defender con uñas y dientes su independencia frente al poder y ser un estricto servidor de sus demonios: sus convicciones y obsesiones personales””

Federica Palomero, 2004

Texto para Catáogo Exposición VALORES

La Caja CC Chacao, Caracas, 2004

RAFAEL RATTIA

Se trata del segundo volumen de la colección Celacanto de poesía de la irreductible editorial alternativa Memorias de Altagracia, una de las más plausibles apuestas culturales de los últimos años que pugna con denuedo, sin subsidios ni mecenazgos gubernamentales, por abrirle las compuertas a la creación poética del presente histórico que vivimos los venezolanos del siglo XXI.
Con Israel Centeno y Rosol Botello al frente de tamaña odisea, se abre al país literario una ventana insobornable a la imaginación poética y al pensamiento lírico que despierta entusiasmo y confianza entre la intelligentzia nacional y la sensibilidad estética de hoy.

Es justo reconocer el excelente trabajo de J.M.Satine Sterling, diseñadora y diagramadora, tanto de la Colección Celacanto como de la diagramación de este hermosísimo poemario escrito por Gisela Romero.

Sesenta poemas que nos dicen a los lectores el oscuro y diáfano deseo de amorque atraviesa la poemática sustentada en esa peculiar concepción del mundo yde la vida que exhalan los textos poéticos escritos por Romero. Aquí en este libro de Gisela está el regocijo y la jubilosa celebración de estar viva. Un festivo entusiasmo existencial que no oculta su filiación urbana transparenta la esencia citadina de quien se reconoce habitante inexorable de un territorio mental y empírico signado por la abyección y la desidia del más absoluto abandono.

Por los versos de este libro transita una dialéctica inextricable; una tensa relación de amor-odio con la ciudad que alberga al sujeto lírico que no admite bajo ningún concepto actitudes “blandengues” ni posturas pusilánimes ante el vertiginoso Apocalipsis en que se vislumbra sumergida la ciudad que nos habita a todos por igual: lectores y escritores, ciudadanos y gobernantes.

Veamos:
“O me amas desesperadamente
O me odias de manera implacable (…)
No quiero vivir a media asta.” (p.10)

La escritora adopta la única postura que admitirse pueda con respecto a la ética de la creación verbal; se es o no; sin mediastintas ni oscilantes dubitaciones de índole alguna. Este libro de Gisela Romero, me apresuro a dejarlo asentado de una vez, es un pequeño milagro en medio de la timoratez y de la falta de valentía de muchos individuos que se autoreivindican intelectuales/escritores de nuestro tiempo.

El yo es una conmovedora toma de responsabilidad del discurso poético que afronta con responsabilidad las exigencias e implicaciones artísticas que la belleza impone a todo proceso psíquico que la forja.

Leo este poemario enigmáticamente titulado “Lo Contrario” y me dejo llevar por la fuerza expresiva de esos futuros imperfectos con que la escritora subyuga al lector y lo ata a “ese hilo incierto ataviado de luces” que es el poema dicho con tan esplendente fulgor sintáctico.
Alegría, tristeza, incertidumbre, desazón de ser tan sólo un simple ser vivo, temor que no se abandona a la conciencia de la escritura; son tan solo algunos de los estados temperamentales que desfilan por las páginas de este magnífico libro de Romero. Por fugaces momentos el lector asiste a territorios anímicos de inequívoco orden místico para luego convencerse de la cruel herejía que proclaman los versos consignados en “Lo Contrario”.

Lujuria del sentido, expansión clarividente de plurisignificados que una vez en manos del lector dejan de pertenecerle a la autora y pasan a integrar el infinito patrimonio cultural de quien tenga la fortuna de leer este libro imprescindible de nuestra más reciente poesía venezolana.
Poemas intensos, poemas que aturden, textos perturbadores que destilan un erotismo sin escándalo que comporta una sabiduría del cuerpo sin dejar de lado la complementariedad del espíritu sediento de verdades absolutas.
Es este libro luciferino con olor a jazmines se postula una urgencia impostergable: Luzbel, el que lleva la luz, el portaestandarte del verdadero conocimiento es nuestro hermano, más aún: Luzbel es tu huésped. La poesía escrita por Gisela Romero es una poesía fundada en sólidas bases de la más consistente tradición humanística que intentar pueda la especie humana. Muerte y resurrección van indisolublemente amonedadas por el indeleble sello de la pasión amorosa, un frágil equilibrio roto por la vehemencia insaciable de una escritura sin fin, infinita.

Uno lee este libro y fatalmente queda prendado de sus innumerables hechizos verbales, de sus rutilantes imágenes de arrebatada ternura; su lirismo es vertiginoso e insoslayable.

Leamos este verso:


“Una palpitante idea de soledad
Me dice que la imagen del reflejo no es mía
Yo no camino en multitud
Yo ando rodeada de inmóviles piernas reclinadas
Yo me limpio con mi propio lodo
Y mi espejo está dentro de mí.” (p.28)

 

Rafael Rattia, 6 enero 2006

VENEZUELA ANALÍTICA – Poemario  “Lo Contrario” de Gisela Romero

ANA MARIA HERNANDEZ

…Luego abrimos LO CONTRARIO de Gisela Romero (Editorial Memorias de Altagracia). Este libro es para acompañar(se), durante horas, entre cafés y hasta entre conversaciones, especialmente en esos momentos en los cuales los interlocutores hacen incómodos silencios que parecen que deben ser llenados a juro con cualquier palabrería inútil. Pues no, Gisela ofrece su verbo denso y maravilloso, por entero. Como para que cada vez que se lea en voz alta, el oído se regocije y lo agradezca.
Habla de no querer vivir a media asta, como también de esas sensaciones que tendría un clavadista. Reza en unos poemas que parecen oraciones, y que podrían serlo o hacer que el Señor se haga oídos sordos… según su libre albedrío. Sorprende y deja al lector en un silencio (incómodo para el otro) cuando concluye, cómo es que tú ocupas ambas cabezas. Una de las gratas sorpresas del libro son las imágenes que se intercalan de pronto con los textos, como para permitirle a la mente un asidero conveniente con el que sostenerse, mientras por la mente divagan las resonancias de las palabras…

Ana María Hernández, 2006

EL UNIVERSAL 12 mayo, 2006 – Entrelíneas, Poemario  “Lo Contrario” de Gisela Romero

VICTOR GUEDEZ

Gisela Romero recurre a una deliberada y desafiante ambivalencia. A partir de un aporte sutil y frágil plantea una crítica vehemente y cáustica. La alusión al deterioro de la ciudad y a la pérdida de los espacios urbanos se revela mediante explicitas sentencias caligráficas. La ciudad limitada y cercada, los territorios vedados y lacerados, la realidad contaminada y fragmentada, las vías agrietadas e interrumpidas, en fin, la descomposición material, social y espiritual de nuestra restringida libertad es mostrada con certidumbre y dolor, pero también con delicadeza y levedad.

Esos contrastes se recogen mediante una tela colgada que transparenta la insondabilidad de lo que esconde. Ilusiones y esperanzas parecen palpitar desde la más recóndita profundidad, así como voluntad de denuncia y vocación de entrega invaden las superficies más evidentes. Estos cruces anfibológicos promueven una extraña convocatoria para que el espectador asuma el reto de distinguir sin separar y conjugar sin confundir los mensajes múltiples que aquí se combinan.

Victor Guédez, 2006

Texto para exposición – catálogo- 3 y 6 – 9 propuestas estéticas

UCV-AICA, Caracas, 2006

ESMERALDA NIÑO

Indicios y señales, Gisela Romero (1960). Procede de la gráfica, el diseño y la pintura y hoy se instala desde una perspectiva crítica que revienta la inutilidad del soporte pictórico. Sus caligrafías descomunales, escuetamente adosadas a la superficie, se refieren también a territorios cancelados y visiones fugadas de la contaminación política y social.

La fragilidad y delicadeza aparece como parte de un discurso donde los contrastes esconden detrás de las transparencias, sus ásperas texturas.

 Esmeralda Niño, 2007

EL NACIONAL – 3 Marzo 2007 – Papel Literario -Suburbia esparcida – Una reseña anticipada

DUBRASKA FALCÓN

Gisela Romero muestra su «Revés»
50 piezas de la artista se muestran desde hoy en la Galería Artepuy


La artista plástica Gisela Romero se opone. Se opone a la instauración de un pensamiento único; a la imposición de una línea anticultural en el país; a los acontecimientos lineales, sin rupturas. Ella sólo quiere crear un balance contrario, crear una dualidad desde el lienzo. Por eso creó las 50 piezas que presenta en la exposición Revés que se inaugura hoy en la Galería Artepuy (calle Jalisco con calle California, en Las Mercedes). «Desde hace 16 años trabajo con el tema de lo opuesto. Pero lo hago sobre la idea de trabajar con un balance. Cuando me avisaron que mi exposición individual sería semanas antes del 23 de noviembre me di cuenta de que el tema de mi muestra tomó más forma», afirma Gisela Romero. Es que el tema que toca la artista en sus piezas se refiere al revés que impide que los sucesos sigan con su curso normal. Sin importar cuál sea la lectura, sino la confluencia de todas estas situaciones, en las que el color se convierte en elemento lúdico, que refleja la conexión indivisible de estas realidades contradictorias, pero inequívocas e irrefutables. «Estoy segura de que el 23 de noviembre se dará un revés hacia el resguardo de la democracia venezolana. En eso me inspiré, es mi manera de decir a las personas que existen reveses en la vida que voltean la historia personal o colectiva. Todos estamos proclives a un revés. Todo pasa, hay cambios, las cosas tienen un comienzo y un final», confiesa. Revés es para la artista una lectura circular de piezas que van de color a blanco y negro y contienen una narrativa por un hilo conductor que solamente será interrumpida por cuatro obras colocadas en lugares distintos. El objetivo: cortar la fluidez de la lectura. «De las 50 piezas que presentó solamente 46 comparten un mismo lenguaje y grafismo. Pero hay cuatro que rompen el molde; son iguales entre ellas pero diferentes a las demás. La intención es indicar que a través de los símbolos y las formas se puede cortar la continuidad, pero que pueden superarse para seguir adelante». Sus piezas están realizadas por una cantidad diversa de materiales y formatos, pero no es por descuido sino por una clara intención: apuesta por la diversidad. Son obras que van desde el óleo en gran formato a los dibujos medianos, así como piezas en madera y pequeños retratos. «Creo en la diversidad de materiales y tamaño. Se trata de un juego visual que armé de alguna manera con distintas piezas una obra completa. Utilizo la abstracción y lo figurativo para ahondar en el concepto de contrarios. Igualmente lo oscuro y lo claro. Uso tela, papel, madera, cobre, imprimo y dejo al azar realizar su trabajo sorpresivo. Controlo a través del dibujo. Pinto desde la línea. Grabo huellas personales y dejo espacio para las huellas de otros». Por eso es que para ella las piezas individuales tienen que formar una historia: con inicio y fin. Todo cambio debe de tener su origen. «Y mi origen es una niña haciendo la primera comunión. Para luego darle paso a una cantidad de formatos y sellos que muestran una intencionalidad en la continuidad del color. Y el tema del círculo se palpa en las gotas de pintura en madera que a veces se confunden con lágrimas». Y la pieza finaliza con el uso de la palabra, pues luego de 16 años de trabajo artístico el texto fue surgiendo poco a poco dentro de las piezas, que juegan con fragmentos de un poema que enmarca la temática. «El uso de escritos le da a mi trabajo una dimensión narrativa que me interesa para que la imagen y la palabra se complementen y afiancen un marco conceptual. La palabra es una vía, la imagen es otra vía, ambas ayudan a conectarme con el otro. En mi posición sobre el tipo de país en el que deseo permanecer, no podía dejar pasar el momento que se avecina”. DF

Dubraska Falcón, 2008

El Universal, 9 noviembre, 2008, sobre exposición REVÉS, Galería Artepuy, Caracas, 2008

ROSARIO GAYOL

El manejo de los contrarios en esta muestra hace honor a la tendencia que desde hace más de una década identifica el trabajo de Romero. “Desde 1992 -dice la artista- he venido usando el círculo y el cuadrado como elementos de representación de lo terrenal y lo espiritual. Mi objetivo es el de lograr un equilibrio entre las partes”.


En el intento subjetivo de colocar su arte en una balanza, Romero explica que cada pieza comienza desde un centro donde nace una fuerza primordial y que esa fuerza a su vez, entrelaza una pieza con otra. “A veces el balance se logra, otras no –comenta-. Como la vida misma, los aciertos y los fracasos forman parte de un sistema indivisible”.


La técnica
Para Romero, quien se graduó de diseñadora gráfica en la Fundación Neumann de Caracas (1982), obtuvo el título de Bachelor of Fine Arts en Carlifornia College of Ats (1985) y cursó el Master of Fine Arts en el Pratt Institute de Nueva York (1992), las artes gráficas son su mejor aliada ya que le permiten expresarse con mucho detalle. Sin embargo, gusta romper el
paradigma de la producción en serie que éstas brindan, dándole prioridad a las piezas únicas.


Buscando otorgarle un toque especial a cada creación, la artista combina la impresión con el dibujo. En sus obras, además, persiste una especie de huella indeleble que construye a partir de una matriz hecha en cobre o zinc. La plancha se quema con ácido, quedando lista para imprimir. Este último proceso, a veces, lo realiza manualmente, ayudándose con un martillo. En Revés no sólo sobran las huellas para quienes las quieran ver sino que, según la artista, “hay
espacio para las huellas de otros”.

Rosario Gayol, 2008

Escenarios DATANALISIS 2009-2010, sobre esposición REVÉS, Galería Artepuy, Caracas, 2008

LIESKA HUSBAND

La fe y la razón (Fides et ratio) son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad.

Juan Pablo II, Encíclica Fides et Ratio, septiembre 1988

Arte y ciencia -fe y razón- están a menudo entrelazadas, imbricadas. Las disputas referentes a la importancia de la una sobre la otra, resultan generalmente innecesarias. En el caso específico del arte, éste requiere del apoyo de la ciencia para expresar su realidad técnica. Para el artista, no sería posible materializar toda esa carga sensible de la creación propia, si no fuese gracias al sustento teórico y científico que complementa su idea y hace posible su culminación.  Su trabajo se apoya en la investigación y la documentación -forjadas con el estudio riguroso y sistemático-; pero también, en la  habilidad potenciada por el despertar de la idea -la inspiración- proveniente de circunstancias diversas, que suelen marcar de manera particular el espíritu o el alma del creador.

La obra  de Gisela Romero (Caracas, 1960) remite a esta dualidad. La serie Sólo formas congrega su  más reciente producción, con un aproximado de 40 obras,  en soportes como papel, lienzo y papel-lienzo. Romero comenta que su trabajo se nutre de la observación de cuanto la rodea, aguzando la mirada más allá del propio acto de mirar. Sus formas se traducen en una morfología ajustada al estado de ánimo de quien las crea y muy en el papel del científico, la artista investiga, ensaya y coteja resultados, combinando elementos que interpretan una particular estética del microcosmos de una bacteria o de un virus, o quizás  de caprichosas estructuras de la naturaleza. Señala que estos dibujos han sido una experiencia «religiosa», en un constante acercamiento entre Dios, el autor, y mi persona, la co-autora, desde la humildad que siento cada vez que me coloco ante un espacio en blanco. No es la representación figurativa, sino más bien una especie de contrapunto poético entre dos mundos en concordancia inexplicable y maravillosa.

El elemento gráfico adquiere relevancia en la composición. La riqueza de detalles y el delineado de trazo seguro en el dibujo de Gisela Romero, así como la destreza en su elaboración,  motiva en el espectador una curiosa proximidad, en su afán por percibir lo que la artista le quiere mostrar. En oportunidades evoca lugares, momentos, encuentros y situaciones de vida. Toda experiencia personal, se convierte así, en referente inmediato de la práctica estética. 

Frecuentemente, los textos inéditos de la artista -creados en singular simbiosis con su trabajo plástico- se asoman a la obra como estrategia de creación. Son códigos distintos que tocan el complejo tema de la intertextualidad, en un intento por hacer de la palabra, una traducción plástica. El vocablo manuscrito -en lo que pareciera ser una textura ininteligible-da paso a la “palabra dibujada”, que se convierte entonces, en la denuncia velada ante la inconformidad o lo inesperado. Pasa a ser un recurso expresivo, utilizado como elemento compositivo, con forma e identidad propias -en oportunidades, contundentemente; en otras, casi desapercibido-.

…Volver al principio, al momento del primer punto. Convertir el universo en una uva carnosa, en urna de cacao para protegerse de tanta hostilidad…Llevo una almohada a cuestas mientras viajo hacia una estación espacial desconocida… ¿Qué forma tendrá la bondad? ¿Y la justicia? ¿Y la belleza?

 Son palabras escritas desde la soledad, desde el silencio interior, pero con la connotación de registro de emociones de la artista; en intima y sincera confidencia, haciendo de esta experiencia, una práctica intimista y profundamente referencial.

Lieska Husband, 2010

Arte en la Red, octubre 2010, sobre exposición AVATARES, Galería Artepuy, Caracas, 2010

LORENA GONZÁLEZ

Avatares

En la tradición hindú un avatar es la encarnación terrestre de alguna deidad. Más allá de su contexto originario este término abarca todos aquellos procesos donde la transformación, el tránsito y la metamorfosis se levantan como protagonistas, enlazando nuevos acontecimientos en el curso de una historia, de un suceso, de una imagen, de una vida. La obra reciente de Gisela Romero respira de cada una de estas consideraciones. En sus dibujos la línea se traslada con fluidez y ahínco entre lo sugerido y lo palpable, entre las dinámicas del afuera y los posibles relatos de lo secreto. Cada obra es un microcosmos sensible donde la refracción de lo «otro» se vuelve «uno», conjunto ensamblado con las variables de un reflejo que liberado de la forma, camina al encuentro de distintos estados vitales, tan manifiestos como ocultos. En Avatares el trazo de la artista se ha vuelto sintagma, pequeño gesto de imágenes delineadas y de frases que el dibujo asoma, discurso que va y viene sobre su propia visualidad para enlazarnos con las vicisitudes sensibles de una mudanza constante e inevitable.

Lorena González, 2010

Texto para catálogo exposición AVATARES – Galería Artepuy, Caracas, 2010

LIESKA HUSBAND

GISELA ROMERO O  LA HUELLA INDELEBLE

 La dureza y la sequedad de la tierra para la muerte. La flexibilidad y la humedad del agua para la vida. El combate de ambas manifiesta la gloria del todo.  Louis Cattiaux

En ocasiones hemos escuchado que la naturaleza se ha ensañado con determinado pueblo o asentamiento urbano, y nos es difícil percibir cuando ésta, apenas recurre a su nomotético comportamiento. Sin embargo, resulta interesante connotar un paralelismo entre la actitud de la naturaleza y los sentimientos personales o del colectivo; pero si la concordancia se manifiesta desde los espacios del arte, el resultado puede derivar en algo profundamente poético.

La obra de Gisela Romero (Caracas, 1960), refiere a esta analogía; es casi una lectura en paralelo entre la conducta del medio ambiente natural que nos rodea y las situaciones vividas por la sociedad venezolana durante la primera década de este siglo. La artista, quien trabaja desde 2009 en la serie Sólo Formas, comenta que su trabajo se nutre de la observación de cuanto la rodea, aguzando la mirada más allá del propio acto de mirar. Sus formas se traducen en una morfología ajustada al estado de ánimo de quien las crea. El punto de partida, el cerro El Ávila, accidente topográfico del paisaje de la “ciudad de los techos rojos”.

En el trabajo de Romero -6 dibujos sobre papel en mediano formato y dispuestos en vertical-, el elemento gráfico adquiere relevancia en la composición. La riqueza de detalles y el delineado de trazo seguro en el dibujo, así como la destreza en su elaboración,  motiva en el espectador una curiosa proximidad, en su afán por percibir lo que la artista le quiere mostrar. En esta oportunidad evoca lugares, momentos y situaciones de profundo dolor colectivo, convertidas en referente inmediato de la práctica estética. Al respecto comenta la artista:

Estos deslaves o derrubios que nos han afectado con fuerza a partir de la tragedia de Vargas en 1999, han dejado marcas y debilitamiento…en Venezuela venimos arrastrando lentamente un torrente de odio que ha socavado lo que habíamos conocido como nuestra manera de vivir.

Es así como la fusión de arte y vida (o muerte y desolación) con el paisaje y el perfil que constituyen la identidad capitalina caraqueña, incita a la reflexión no ya dolorosa y lamentable, sino mas bien a la necesidad de ver un espacio que nos habla de acercamiento y compromiso. Un espacio que desde siempre se asienta en nuestra memoria.

Lieska Husband, 2011

Texto para catálogo exposición Naturaleza Imaginada, Fundación Provincial, Caracas, abril 2011